Rusia disparó 170 drones contra Ucrania; la Fuerza Aérea ucraniana reportó 147 aparatos derribados o neutralizados (86,5%). El balance humano: al menos 14 muertos, incluidos nueve en la región de Kiev, con impactos en vivienda e infraestructura civil.

Imagen de archivo de daños tras ataques rusos con drones sobre territorio ucraniano.

Kiev / Moscú, 28 de septiembre de 2026 – La ofensiva nocturna confirmó el peso creciente de los vehículos no tripulados. El presidente Volodímir Zelenski denunció que en la última semana Rusia lanzó más de 2.200 drones, unas 1.650 bombas guiadas y 38 misiles, con daños en Odesa, Járkov, Sumi, Mikolaiv, Jersón, Poltava, Yítomir y Kiev.
Catorce muertos y impactos en 18 puntos
En la región de Kiev, el gobernador militar Timur Tkachenko informó dos muertos y tres heridos en Buchansk, además de otras siete muertes en la región capitalina. En Sumi murieron una mujer y una niña de 16 años; en Járkov hubo dos fallecidos y ocho heridos, con 21 poblaciones atacadas. También se reportaron muertes en Zaporiyia y en un edificio no residencial alcanzado por un dron.
Pese a la alta tasa de interceptación, la Fuerza Aérea ucraniana confirmó impactos en 18 localizaciones y caída de restos en otras ocho. Moscú reivindicó golpes a “centros logísticos”, infraestructura portuaria y de comunicaciones, y mencionó un centro de datos de Vodafone en Kiev.
Drones a reacción y guerra electrónica
Según el parte ucraniano, Rusia empleó drones Shahed, Gerbera y señuelos Parodiya, lanzados desde territorio ruso y zonas ocupadas, incluidos Donetsk y Crimea. Una parte relevante de la neutralización depende de interferencia y guerra electrónica, no solo de derribos físicos: inutilizar un aparato no siempre implica destruirlo en el aire.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber derribado 96 drones ucranianos en Bélgorod, Briansk, Kursk, el mar Negro y Crimea. El intercambio de cifras muestra un conflicto cada vez más condicionado por enjambres de drones de bajo costo y alta cadencia.
Una semana de presión aérea
Zelenski pidió a socios europeos, Estados Unidos, Canadá, Japón y Australia reforzar la defensa y criticó la falta de una postura “firme y constante” de varios países del G20 (Group of Twenty / Grupo de los Veinte) y del Sur Global frente a Moscú. Con más de 2.200 drones en siete días y 14 muertos en la última oleada, el dato duro es la intensidad sostenida del ataque aéreo sobre objetivos civiles y energéticos.