
Cuando hablo de manipulación, me refiero a esa capacidad de utilizar las reacciones de otra persona en beneficio propio. En mi experiencia, la manipulación en la adicción es una herramienta clave que utilizan los adictos para influir en el comportamiento de quienes los rodean, todo con el fin de mantener su adicción.

La manipulación puede adoptar muchas formas: mentiras, engaños, chantajes emocionales e incluso falsas promesas de recuperación. Siempre les digo a las personas con las que trabajo: «Los adictos pueden dejar la droga, pero la manipulación y la mentira no los dejan a ellos».
Cuando amamos a alguien, le entregamos la llave de nuestro ser. Le confiamos nuestros secretos, nuestras heridas, todo lo que somos, porque creemos que esa persona nunca nos lastimará. Pero, en el caso de convivir con un adicto, esto nos hace vulnerables. Ellos conocen nuestras debilidades y las utilizan a su favor, apelando a nuestros miedos y emociones para conseguir lo que necesitan.

Cada pensamiento genera una emoción, y cada emoción provoca una reacción. El manipulador sabe exactamente cómo piensas, sientes y reaccionas, y eso lo convierte en un experto en aprovechar esas dinámicas a su favor.
¿Cuáles son los fines de la manipulación?
La manipulación en la adicción siempre busca los mismos objetivos:
- Obtener acceso a la droga: Pueden pedir dinero directamente o recurrir a excusas para conseguirlo.
- Evitar responsabilidades: Evaden deudas, compromisos familiares, laborales o cualquier obligación.
- Mantener el control en los vínculos: A veces, solo necesitan demostrar que tienen el poder de manipular.
Recuerda, establecer límites no es falta de amor; es una muestra de respeto hacia uno mismo y hacia los demás.

¿Cómo desarmar a un manipulador?
Después de 9 años de convivir con un adicto, he aprendido a identificar sus tácticas y a establecer límites claros. Estas son cinco estrategias que me han sido útiles:
- Muestra indiferencia: No reacciones ni le des importancia a lo que intenta imponer.
- Desarma sus tácticas con preguntas: Una simple pregunta como «¿A qué querés llegar con esto?» puede revelar mucho más en su respuesta no verbal que en sus palabras.
- Mantén la calma: Controla tus emociones, no te llenes de culpa ni enojo, porque eso es exactamente lo que busca.
- Retírate si es necesario: Sal del momento de presión con frases como «Hablaremos cuando estés en calma».
- Vuelve con firmeza y claridad: Una vez que tengas control de tus emociones, enfrenta la situación con empatía, pero sin permitir abusos. Aplica lo que yo llamo «amor con condiciones»: «Te amo, pero no voy a permitir que uses mi amor para lastimarte o lastimarme».
A través de mi experiencia personal y profesional, ayudo a las familias y a las personas en proceso de recuperación a encontrar herramientas para superar los desafíos de la adicción. Si esta columna te resonó, no te pierdas las próximas publicaciones.

Soy Pao Oliva ,
Coach en recuperación de Adicciones
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