La denuncia de la familia Damasi fue el detonante para que otros damnificados rompan el silencio. Maltratos, falta de higiene, ausencia de médicos en los pisos y la escalofriante práctica de atar a los jubilados a las camas forman parte del historial de este centro médico.

Buenos Aires, 23 de mayo de 2026 – La muerte de María Estela Damasi (91) no parece ser un hecho aislado, sino la punta de un iceberg que esconde una realidad siniestra dentro de la Clínica de los Virreyes, ubicada en el barrio porteño de Belgrano. Tras la difusión del video donde su hija, María Fernanda Mata, reclama justicia por una sedación inexplicable que terminó con la vida de su madre el pasado 19 de julio de 2025, nuevos testimonios han salido a la luz, dibujando un escenario de negligencia sistémica.

«La sedaron y no despertó más»
El calvario de María Estela comenzó el 4 de julio con un ACV isquémico. Su nieta, Stefy, y su hija relatan que tras ser derivada a la Clínica de los Virreyes, la mujer fue víctima de una desidia absoluta: falta de barbijos y guantes por parte del personal, medicación administrada a destiempo y una sonda mal colocada. El punto de quiebre ocurrió el 18 de julio, cuando fue sometida a una sedación de la cual el personal no supo explicar la dosis. María Estela nunca volvió a abrir los ojos. Falleció al día siguiente, dejando a su familia con la certeza de que su muerte fue evitable.
Un historial de deficiencias: El «Sanatorio del Terror»
La investigación de este medio permitió constatar que la institución arrastra denuncias gravísimas de otros familiares que pasaron por situaciones similares. Gustav Gould, quien tuvo a su madre internada en el lugar, calificó a la clínica como una «pesadilla de terror».
En su crudo relato, Gould describe condiciones de higiene deplorables: «El olor a hedor, orín y heces en cuartos y pasillos es delatador de la falta de higiene». Además, denunció una carencia crítica de personal, asegurando que en pisos de internación como el segundo no hay médicos asignados, obligando a los familiares a deambular por el edificio buscando asistencia ante una emergencia.
Sin embargo, lo más escalofriante de su denuncia es la práctica sistemática de atar a los adultos mayores: «Tienen la maldita costumbre de atar a los abuelos a los barrales de las camas con vendas muy apretadas en las muñecas, sin consentimiento, lastimándolos».

Burocracia e ineptitud administrativa
A las fallas médicas se le suma un sistema administrativo obsoleto y hostil. Paula Córdoba, otra damnificada, presentó un reclamo formal en noviembre de 2025 tras intentar realizar estudios por imágenes para su madre anciana. Según su denuncia, el personal se negó a recibir órdenes médicas digitales alegando «no ser amigos de la tecnología», e incluso vinculando la falta de modernización a cuestiones políticas, dejando a los pacientes de PAMI en una total vulnerabilidad tecnológica y médica.
PAMI y la falta de auditoría
La mayoría de los reclamos coinciden en un punto: la clínica funciona como prestadora de PAMI, y los familiares sospechan de una falta total de auditoría por parte del organismo. Las denuncias hablan de «facturaciones millonarias» para un servicio donde suelen faltar sábanas limpias, mantas de abrigo y donde la medicación vital simplemente «se olvidan» de suministrarla si el familiar no está presente para controlarlo.
Pedido de Justicia
La familia de María Estela Damasi continúa buscando otros testimonios para robustecer la causa penal. El llamado es claro: si usted o un familiar sufrieron irregularidades en esta institución, es fundamental realizar la denuncia en la comisaría más cercana o en la fiscalía de turno.
La recurrencia de las palabras «terror», «pesadilla» y «abandono» en las reseñas de los usuarios no es casual. La Justicia deberá determinar las responsabilidades penales de los directivos de la Clínica de los Virreyes y el rol de los organismos que deben velar por la salud de nuestros mayores.