Arruinó un cumpleaños y baleó al novio de la agasajada. Los vecinos lo molieron a golpes. Para que no lo maten, el delincuente tuvo que fingir su fallecimiento.

Morón, 12 de enero de 2026 – Un festejo casi termina en tragedia, pero acabó en una paliza ejemplar. Un delincuente baleó a un hombre que preparaba el cumpleaños de su novia. La gente reaccionó y el ladrón usó una táctica insólita para no morir linchado.

Plomo en el festejo

Todo estaba listo para celebrar los 50 años de una vecina. Sebastián bajaba las bebidas de su auto en la calle. La alegría se cortó de golpe. Dos motochorros armados lo interceptaron buscando valores rápidos. El hombre entregó celular y cartera sin dudar. Pero la codicia del ladrón pudo más y exigió el auto. Sebastián se resistió a entregar las llaves. La respuesta del delincuente fue brutal y cobarde. Apretó el gatillo cinco veces a quemarropa. Dos balas impactaron en el cuerpo de la víctima.

La furia de los invitados

El estruendo de los disparos sacudió la fiesta. Invitados y vecinos salieron a la calle decididos a todo. El cómplice aceleró la moto y escapó. Dejó a su compañero, Lautaro M., a merced de la gente. La turba no tuvo piedad con el tirador. Llovieron patadas y golpes sobre el asaltante caído. Martínez sintió que su vida se apagaba. En un acto desesperado, se tiró al piso y cerró los ojos.

Una actuación salvadora

El ladrón se hizo el muerto con total convicción. La gente frenó la golpiza creyendo que lo habían matado. Esa pausa fue clave. La policía llegó y «resucitó» al detenido para llevarlo al hospital y luego al calabozo. Lo más increíble fue la actitud de Sebastián. Los médicos del Hospital Posadas curaron sus heridas de bala. Esa misma noche le dieron el alta. Volvió a su casa y sopló las velitas junto a su novia.

Paliza

La inseguridad golpea, pero la reacción vecinal fue contundente. Un ladrón terminó preso gracias a sus dotes actorales. La víctima demostró que las ganas de celebrar pueden más que dos balazos.