Eran tres, pero se toparon con un ex oficial de élite. Uno murió rogando piedad, otro agoniza en el hospital y el tercero huyó. El custodio era un comando del Grupo Halcón.

Mataderos, 12 de enero de 2026 – Creyeron que era un blanco fácil, pero se enfrentaron a una máquina de guerra. El intento de robo en un depósito de la calle Murguiondo terminó en justicia divina. Los delincuentes se toparon con un ex oficial de la Policía Bonaerense perteneciente al Grupo Halcón, quien repelió el ataque con precisión letal.

Uno muerto, otro agonizando y un prófugo

La investigación reveló que la banda estaba compuesta por tres delincuentes. Mientras uno hacía de «campana» en la puerta (quien logró huir y es intensamente buscado), los otros dos ingresaron a matar o morir.

El saldo fue devastador para el hampa. Uno de los asaltantes, que suplicó «ya fue loco», murió en el acto. El otro, un joven de 28 años que inició el forcejeo, recibió impactos certeros.

Fuentes sanitarias confirmaron que este último se encuentra en estado crítico. Su vida pende de un hilo en el hospital y los médicos estiman que difícilmente pase de esta tarde.

La superioridad táctica fue absoluta frente a la improvisación criminal.

Grupo Halcón: Se metieron con la élite

El error de cálculo de los ladrones fue fatal: el custodio no era un simple vigilador. Se trata de un ex miembro de la División Especial de Seguridad Halcón, la fuerza de operaciones especiales más letal de la Policía Bonaerense.

Este personal posee un entrenamiento de alto riesgo. Son expertos en combate cercano (CQB), manejo de crisis, toma de rehenes y tiro táctico avanzado. Están preparados mentalmente para no dudar ni un segundo ante una amenaza armada.

Donde el delincuente vio una oportunidad, el ex Halcón vio un objetivo hostil y actuó con la memoria muscular de años de servicio. La superioridad táctica fue absoluta frente a la improvisación criminal.

El ruego tardío

El video viral muestra la crudeza del final. El delincuente, acostumbrado a ser el verdugo, se quebró ante la respuesta del ex policía.

Sus gritos de piedad contrastaron con la violencia con la que entraron. El custodio, entrenado para neutralizar amenazas, simplemente cumplió con su deber de proteger el lugar y su propia vida.

El episodio deja un mensaje claro: la calle no perdona errores. Tres delincuentes salieron a cazar, pero se encontraron con un «depredador» entrenado. Hoy, uno ya no está y el otro lucha por su último aliento, mientras el ex Halcón demostró por qué integró la élite de la fuerza.