La arquitecta varelense deja la Subsecretaría de Servicios Públicos para asumir un nuevo rol territorial. Su historial llega marcado por deudas en higiene urbana y una realidad a la vista de todo el partido varelense.

Florencio Varela, 14 de abril de 2026 – En las últimas horas se confirmó que la arquitecta Julia González Gamboa (44), será la nueva delegada municipal, sucediendo en el cargo a la recientemente jubilada Celia Zárate. Con una trayectoria de más de una década en el Palacio Municipal, Gamboa asume este desafío en un clima de opiniones divididas entre su vasta experiencia técnica y las crecientes quejas por el estado de limpieza en el distrito.

Una carrera forjada en la gestión pública
Julia Gamboa es una profesional de la arquitectura formada en la región. Durante los últimos 10 años, ha escalado posiciones dentro de la estructura de la Municipalidad de Florencio Varela. En su perfil profesional, destaca haber ocupado cargos estratégicos como la Dirección General de Control de Gestión y la Dirección General de Puesta en Valor del Espacio Público.
Posteriormente, dio el salto a la Subsecretaría de Higiene Urbana y, hasta esta semana, se desempeñaba como Subsecretaria de Servicios Públicos. En este último rol, Gamboa tenía bajo su mando a cerca de 300 personas y era la máxima responsable de áreas críticas para la vida cotidiana del vecino: el Cementerio Municipal, los espacios verdes, el alumbrado público, los equipos viales y el control urbano.
La sombra del basural de Ardigó
A pesar de su jerarquía, su llegada a la delegación no está exenta de polémicas. Como responsable directa de la Higiene Urbana y los Servicios Públicos, Gamboa es señalada por los vecinos de Gobernador Costa por el deficiente mantenimiento de los contenedores de basura.
Específicamente, el foco de conflicto en la estación Dante Ardigó (calle El Ombú) recae bajo su órbita. Los denunciantes aseguran que el municipio, bajo su dirección, ha permitido que los volquetes permanezcan hasta un mes sin ser vaciados, generando focos infecciosos y proliferación de ratas. Este «historial sucio» genera dudas sobre si el cambio de funciones servirá para solucionar los problemas de fondo en la localidad de Allan, o si simplemente se trata de un traslado de piezas en el tablero político.

La falta de limpieza no es un problema exclusivo de la estación Ardigó, sino un reclamo que se replica en cada rincón del distrito. Resulta paradójico que quien tuvo a su cargo el área de Higiene Urbana y la coordinación de 300 personas asuma hoy un nuevo cargo territorial mientras deja pendientes situaciones críticas, como el basural a cielo abierto lindero al Jardín Maternal Estrellita de Belén en Ing. Allan. No se trata solo de un volquete olvidado o un montón de basura sobre una vereda, sino de una gestión que parece haber perdido el rastro de las necesidades más básicas de los vecinos.
La gestión municipal requiere técnica, pero sobre todo cercanía con el reclamo del vecino. Esperamos que la arquitecta Gamboa asuma este nuevo rol con la convicción de resolver las falencias que dejó en su anterior subsecretaría. El barrio no necesita más cargos, necesita soluciones que se vean en la calle.
¿Sera que al fin llegó la persona idónea en solucionar los problemas de residuos y basurales en Ingeniero Allan? Escoba nueva barre bien, dice el dicho, pronto tendremos más noticias y las estaremos analizando.
