Alma Jazmín llegó sin vida al hospital con signos de maltrato extremo. La justicia imputó a la pareja por «abandono de persona seguido de muerte», mientras se espera la autopsia para confirmar si hubo violación. Tensión en el barrio: en la casa funciona un merendero con más chicos.

Ensenada / Villa Catella, 12 de febrero de 2026 – La muerte de Alma Jazmín Vieras Allende, de apenas un año y un mes, destapó una olla de horror en el corazón de Villa Catella. Lo que comenzó como una emergencia médica terminó con los padres detenidos y una comunidad enardecida: la beba tenía signos de abandono, maltrato y una sospecha que hiela la sangre: posible abuso sexual.

La llegada al hospital y las alarmas

El drama se desencadenó el martes por la noche. Alma ingresó al Hospital Gutiérrez en paro cardiorrespiratorio, aparentemente tras sufrir convulsiones. Pese a que las médicas de guardia le practicaron maniobras de reanimación durante 15 minutos, a las 19:44 se confirmó su fallecimiento.

Pero la tragedia no terminó ahí. Al revisar el cuerpo, los profesionales de la salud detectaron un cuadro espantoso: signos claros de maltrato infantil, falta de higiene severa y lesiones compatibles con un posible abuso sexual.

Padres detenidos e imputados

La UFI N° 8 de La Plata, a cargo del fiscal Martín Almirón, actuó de inmediato. María Jimena Vieras (24) y Miguel Ángel Allende (31), padres de la niña, fueron detenidos.

El juez de garantías Juan Pablo Masi avaló la imputación por «Abandono de persona seguido de muerte», un delito que prevé una pena de entre 5 y 15 años de prisión.

Hoy por la mañana, ambos serán trasladados a sede judicial para ser indagados. Allí se sabrá si deciden hablar, culpar a terceros o guardar silencio.


La duda forense: ¿Hubo abuso?

Este es el punto clave que mantiene en vilo a la investigación. Si bien los médicos de guardia alertaron sobre signos de abuso sexual, el informe forense preliminar no fue concluyente.

«Puede existir el abuso o puede que estemos en presencia de una infección severa por falta de higiene. El estado general de la infante era malo y compatible con maltrato», explicaron fuentes del caso. La autopsia final será determinante: si se confirma el abuso, la carátula cambiará a una mucho más grave.

Un merendero bajo la lupa y tensión vecinal

La casa del horror, ubicada en la calle 127 entre 35 y 35 bis, no es una vivienda cualquiera. Allí funciona un comedor-merendero y residen otros menores de edad.

Esto generó una «tensa calma» en Villa Catella. Los vecinos, indignados, se agruparon exigiendo respuestas. «No nos conformamos con una situación confusa. Queremos saber si los otros chicos que viven ahí están a resguardo», reclamó una vecina muy molesta.

La policía tuvo que custodiar la vivienda para evitar incidentes, mientras Policía Científica buscaba rastros de criminalidad en el lugar donde Alma pasó sus últimos días de sufrimiento.


Alma había cumplido un año en Navidad. Un mes después, su vida se apagó en medio de la desidia. Hoy, la justicia tiene la palabra, mientras un barrio entero exige que se proteja a los otros niños que convivían en ese escenario de abandono.

Sebastian Lopez, columnista local.