El Ministerio Público (MP) de Guatemala investiga al pastor evangélico Abraham Ixcotoyac por el caso de su hija Yuleidy, de 15 años, quien supuestamente despertó dentro de un ataúd durante su propio velorio en la aldea El Jocote, municipio de Sacapulas, departamento de Quiché. Entre las hipótesis que analizan las autoridades figura una presunta simulación de la muerte, además de una posible negligencia u otras irregularidades.

Según informó el MP, la Fiscalía Municipal de Sacapulas, en coordinación con la Fiscalía Regional, abrió una investigación de oficio el domingo 11 de octubre. Hasta el momento no se dieron a conocer resultados ni conclusiones.

El relato del padre

De acuerdo con lo que el propio Ixcotoyac contó a medios locales, la adolescente se sintió mal tras un servicio religioso y él decidió llevarla en su vehículo a un centro asistencial. En el trayecto, al no percibirle pulso ni respiración, creyó que había muerto y regresó a su casa. Luego consiguió un ataúd y pidió a una funeraria que la trasladara a la vivienda, donde comenzó el velorio. El pastor aseguró que tomó esa decisión por una “revelación” de Dios.

Cerca de ocho horas después, según la versión de la familia, Yuleidy recuperó la conciencia dentro del féretro. El padre reconoció que no existe acta de defunción y que ningún médico certificó el fallecimiento.

Qué investigan las autoridades

Según reportes de medios de la región, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) señaló posibles irregularidades en el procedimiento, ya que la adolescente nunca fue trasladada a una morgue ni se completó el trámite para certificar la muerte. La Policía Nacional Civil, por su parte, indicó que no tenía registro del traslado del supuesto cuerpo.

La Procuraduría General de la Nación (PGN) también intervino: dispuso medidas de protección para la menor, que fue sometida a estudios en el Hospital Nacional de Huehuetenango, y evalúa si hubo descuido o negligencia de los padres. “No existe una prueba científica que indique que ella había fallecido”, explicó Lucrecia Prera, subprocuradora de la Niñez y la Adolescencia.

Publicaciones regionales indicaron que, de comprobarse responsabilidades penales, el pastor podría enfrentar hasta cinco años de prisión, aunque la eventual pena dependerá del delito que se acredite. Por ahora, Ixcotoyac solo es investigado y las autoridades no informaron conclusiones sobre el caso.