Hoy, en nuestra nueva columna, conversamos con el actor paraguayo-varelense Enrique Bogado, cuyo recorrido va desde la Casa de la Cultura de Florencio Varela hasta la reciente superproducción de Netflix. Una charla íntima sobre constancia, raíces y pequeños grandes gestos que suman identidad.

Hoy tuve el honor de recibir en la Maderera JC a un vecino que sabe cómo “remarla” desde abajo. Enrique Bogado –oriundo de El Pato pero varelense de corazón– hace compras en nuestro barrio casi a diario. Sin embargo, su nombre está hoy en boca de todos gracias a su papel en la serie éxito “El Eternauta”, dirigida por Bruno Stagnaro.

Los inicios y la formación
“Empecé a formarme como actor en la Casa de la Cultura de Florencio Varela”, me cuenta Enrique, con brillo en los ojos. Aquello fue apenas el puntapié para compartir elenco con figuras como Luis Brandoni, Guillermo Francella o Joaquín Furriel. De esa etapa surgieron sus primeros papeles en televisión: “El Encargado” y “Un gallo para Esculapio”, donde trabajé por segunda vez con Bruno Stagnaro.
Ojalá Enrique te inspire a seguir remando cada día en busca de tus propias metas
Del cine al streaming
En cine participó en “Argentina 1985” y “Descansar en paz”. Pero hoy su presencia estelar se afianza en Netflix, donde interpreta a Arrieta en “El Eternauta”. “Fueron 20 días de convivencia maravillosa con todo el equipo –me comenta Enrique–. El resultado es impresionante, hecho en Argentina y sin nada que envidiar a producciones extranjeras.”




Un grito que es historia
¿Sabías que en el capítulo 6, a los 19:08 minutos, se escucha de pronto un grito en guaraní? “¡Nde rakore…!”, exclama Arrieta justo antes de una escena clave. Ese detalle, me explica Enrique, rinde homenaje al legado de Francisco Solano López, dibujante original de “El Eternauta” y descendiente del Mariscal homónimo. Un guiño simbólico que celebra nuestra comunidad paraguaya migrante hasta en pleno apocalipsis ficticio.
Gratitud y proyectos futuros
“Estoy inmensamente agradecido a todos los que confiaron en mí”, confiesa. También menciona a Teresa Godoy, asistente de Héctor Germán Oesterheld, quien documentó en su libro “La generación dispersa” los años oscuros de la dictadura. Enrique adelanta que seguirá buscando historias que fortalezcan nuestras raíces y, por supuesto, su vínculo con Florencio Varela y nuestro barrio nunca se romperá.
Gracias, Enrique, por compartir tu historia y tu grito guaraní con nosotros. Tu camino demuestra que, con trabajo, constancia y perseverancia, los sueños se hacen realidad. Y a vos, vecina o vecino, ojalá te inspire a seguir remando cada día en busca de tus propias metas.
