
En los últimos días, varios videos han comenzado a circular mostrando peleas violentas entre estudiantes de dos escuelas secundarias locales. Estas confrontaciones, que ocurren fuera de las instituciones y en distintos puntos del barrio, están alarmando a los residentes de Ingeniero Allan. Las razones detrás de las peleas son inciertas, pero los enfrentamientos ocurren de manera sistemática, involucrando tanto a estudiantes del mismo curso como de diferentes escuelas.

Las peleas juveniles no son un asunto trivial. Cada golpe o caída podría terminar en una lesión grave, con consecuencias de por vida. No podemos permitir que el barrio se acostumbre a ver este tipo de violencia como algo inevitable.
Los puntos de encuentro para estas peleas incluyen la intersección de las calles 1286 y 1211, la puerta de la iglesia cercana a la Escuela Técnica N.º 3 y un campo frente a la misma iglesia, que se convierte en un improvisado ring de pelea. Incluso se han visto padres y algunos adultos en estos videos, algunos de ellos mirando sin intervenir y otros incentivando la violencia.
En uno de los registros más impactantes, se observa a la madre de una de las alumnas permitiendo que su hija participe en una pelea y solo interviniendo ligeramente cuando la situación se descontrola. En última instancia, fue el esfuerzo de otros padres y una profesora de matemáticas el que ayudó a poner fin a este incidente específico, pero no sin antes exponer el peligro al que estos jóvenes se someten mutuamente.
Ejemplo de Advertencia
La historia de Fernando Báez Sosa, un joven estudiante asesinado en Villa Gesell tras ser brutalmente golpeado en una pelea de grupo en 2020, es un recordatorio sombrío de lo que puede suceder cuando las rivalidades y conflictos entre jóvenes no se manejan adecuadamente. Fernando perdió la vida a manos de un grupo de rugbiers que lo golpeó hasta dejarlo inconsciente, resultando en una hemorragia cerebral fatal. Casos como el de Fernando subrayan el peligro de la violencia en los jóvenes, que puede escalar rápidamente y tener consecuencias irreparables para todos los involucrados

Llamado a la Acción
Urgimos a las autoridades educativas a abordar este tema con seriedad. No podemos permitir que estos conflictos continúen ocurriendo y poniendo en riesgo la vida y la seguridad de nuestros jóvenes. Necesitamos intervenciones en el aula a través de un enfoque interdisciplinario, abordando temas de resolución de conflictos, respeto y empatía en cada materia y proyecto. Esto no solo ayudará a reducir las peleas, sino que también les brindará a los estudiantes herramientas para manejar sus diferencias de manera pacífica y constructiva.
Necesitamos el compromiso activo de padres, docentes, autoridades escolares y vecinos para construir un entorno seguro y solidario para nuestros jóvenes.
Mensaje a la Comunidad
Además, llamamos a la comunidad y a los vecinos a mantenerse alertas. Participar en los grupos de WhatsApp de urgencias y emergencias locales puede ser una forma efectiva de denunciar estos encuentros y evitar que ocurran antes de que sea demasiado tarde. La seguridad de nuestros jóvenes es responsabilidad de todos.
