Buenos Aires, 7 de octubre de 2026 – A la redacción del portal llegó una carta de Alejandro García, padre de Valentina García. En ella pide que la causa por el choque fatal del 28 de noviembre de 2025 en Monserrat deje de tratarse como un doble homicidio culposo y pase a investigarse como homicidio simple con dolo eventual. El reclamo es claro: que el caso no se olvide y que la Justicia avance con una calificación proporcional a lo ocurrido.
Valentina, de 18 años, viajaba de acompañante en un Citroën C3 conducido por su amiga Maite Garmendia, de 19. Una camioneta Amarok las embistió a más de 100 kilómetros por hora en la zona de avenida Huergo y avenida Belgrano. Ambas murieron en el lugar. La velocidad máxima permitida ahí es de 60. El derrotero del impacto arrastró restos unos 38 metros y le arrancó una rueda al C3.

Qué pide el padre
Alejandro García sostiene que el conductor de la Amarok, identificado en la cobertura como C.A.O., de 47 años, acumulaba unas 25 infracciones de tránsito, en su mayoría por exceso de velocidad. Viajaba con una mujer de 34. Ambos fueron asistidos por lesiones. El hombre fue detenido, indagado y recuperó la libertad alrededor de las 48 horas: «el lunes por la mañana ya estaba en casa».
Hoy la causa está caratulada como doble homicidio culposo agravado —homicidio culposo agravado, artículo 84 bis del Código Penal—, con una escala de 3 a 6 años de prisión e inhabilitación especial de 5 a 10 años, y lesiones. Interviene la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción N° 2, a cargo de Santiago Vismara.
La familia pide cambiar esa carátula —el rótulo del delito con el que se investiga el expediente— a homicidio simple con dolo eventual, bajo la escala del artículo 79 del Código Penal: de 8 a 25 años. En términos sencillos, el homicidio culposo es la muerte no intencional por imprudencia o negligencia. El dolo eventual describe otra situación: cuando alguien acepta el riesgo de que su conducta pueda matar a otra persona y, aun así, sigue adelante.
En la carta enviada al portal, García resume el problema con una frase dura:
«Pareciera que es más barato matar con un auto que con un arma de fuego.»
Compara la escala del homicidio con arma de fuego (8 a 25 años) con la del homicidio culposo agravado, que en la práctica puede abrir la puerta a penas mínimas o a la probation. Por eso insiste en que el cambio de carátula no es un capricho técnico: es, dice, el único camino para una sentencia ejemplar y proporcional. El lema que acompaña el reclamo es:
«Justicia por Valentina. No fue un accidente, fue una decisión.»

Quién era Valentina
Valentina era una estudiante brillante de 18 años. Había terminado el primer año del Traductorado Público de Inglés en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) con excelentes notas. Esa noche salía con amigas a festejar el mérito de haberse esforzado todo el año. Su padre la recuerda como abanderada en el secundario, federada de vóley en un club de Sáenz Peña, con proyectos de viajar y de trabajar.
El reclamo que no se apaga
En diciembre de 2025, García ya había dicho que «esa camioneta nunca tendría que haber estado ahí». Contó que la fiscalía lo contactó siete días después del hecho y que las cámaras de la zona resultaron difíciles de obtener. En agosto de 2026 insistió en la misma línea: «es más barato administrativamente matar con un vehículo que con un arma».
Diez meses después del choque, la carta que llegó a nuestra redacción vuelve a poner el foco en Valentina, en Maite y en un pedido concreto: que la Justicia revise la carátula y trate el caso como lo que la familia denuncia que fue —una decisión al volante, no un accidente.

