Buenos Aires, 6 de octubre de 2026 – Lionel Messi jugó su último partido con la Selección argentina. En el estadio Monumental, ante más de 85 mil personas, la Albiceleste venció 3-0 a Benín en un amistoso que cerró más de 20 años del capitán con la celeste y blanca. Messi asistió a Nicolás Otamendi y a Nico Paz, convirtió el 3-0 de penal y se fue con 208 partidos y 126 goles en el seleccionado. La noche mezcló emoción, familia, homenajes, un papelón publicitario de Sancor Seguros en el show de drones y cantos contra Claudio «Chiqui» Tapia, presidente de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino).
Una carrera que marcó al país
Messi anunció el 31 de agosto de 2026 su retiro de la Selección, después de la derrota ante España en la final del Mundial 2026 y del fallecimiento de su padre, Jorge Messi, en agosto. Llegó a esta despedida como el máximo goleador histórico del seleccionado, campeón del mundo en Qatar 2022, bicampeón de la Copa América, oro olímpico en Beijing 2008 y subcampeón mundial en 2014 y 2026.
En 21 años defendió la camiseta nacional desde el 19 hasta el 10 y el brazalete de capitán. Ante Benín sumó su presencia número 208. Cerró el ciclo con 126 goles y el recuerdo de haber cumplido el sueño de todo un país: volver a ser campeón del mundo.
En la tarde, en el predio de Ezeiza que desde 2023 lleva su nombre, la Universidad de Buenos Aires (UBA) le entregó el doctorado honoris causa. «Es un orgullo para mí», dijo al recibir la distinción.
El micro, la caravana y las lágrimas

Alrededor de las 17.50, dos micros de la delegación salieron del predio de la AFA en Ezeiza hacia Núñez, con escolta de la Policía Bonaerense y, más adelante, de la Ciudad en la General Paz. El traslado por la Autopista Riccheri se transformó en una caravana espontánea: hinchas con banderas, cantos y celulares rodearon el convoy a baja velocidad.
Messi viajaba en el asiento trasero izquierdo del primer micro. Saludó desde la ventanilla y, en un tramo del camino, se quebró: se lo vio con los ojos llorosos, secándose la cara con un pañuelo. La imagen, captada también con drones, concentró la emoción de la previa.
Familia, himno y compañeros

En el Monumental esperaban Antonela Roccuzzo, los hijos del capitán —Thiago, Mateo y Ciro— y su madre, Celia Cuccittini, en un palco. Celia saludó a los hinchas. Los chicos de Messi y de otros titulares acompañaron al plantel en el himno sobre el césped.
El Himno Nacional lo interpretó Fabio Santana, excombatiente de Malvinas. Messi, visiblemente emocionado, casi no pudo cantar. Lionel Scaloni también se mostró conmovido. En el plantel estaban casi todos los referentes de la etapa campeona; Nicolás Otamendi, además, jugó su último partido con el seleccionado.
Messi usó una camiseta especial, con la bandera argentina en vertical, el Sol de Mayo y el número 10. Antes del partido, en un video de Adidas, había dejado el tono de la noche: «Llegó el momento. Me voy en paz, dejé todo. Esta camiseta fue mi sueño, mi orgullo y mi vida. Gracias por quererme tanto, los voy a extrañar», con música de «Gracias a la vida», de Mercedes Sosa.
El partido: 3-0, Messi en todos los goles

El amistoso arrancó cerca de las 20, bajo la dirección del árbitro chileno Fernando Véjar Díaz. En el primer tiempo Benín se cerró y el gol no llegó. En el complemento, Messi abrió el camino desde un córner: Otamendi definió de volea el 1-0. Después asistió a Nico Paz, que clavó el 2-0 desde afuera del área. El 3-0 llegó de penal, por una falta de Tamimou Ouorou sobre Agustín Giay: Messi lo ejecutó cruzado y cerró el marcador.

Participó en los tres goles, acumuló cerca de 91 toques y se despidió como goleador histórico con 126 tantos. Al final, el árbitro le entregó la pelota del partido.
Homenajes, drones y el discurso

Tras el silbatazo final llegó la ceremonia. Hubo show de drones sobre el estadio, con figuras del número 10, Messi con la Copa del Mundo, el Obelisco, un corazón con la bandera, el mensaje «¡Gracias Leo!», las tres estrellas mundiales y un retrato de perfil del capitán. Soledad Pastorutti acompañó el cierre musical. Messi siguió el homenaje desde el campo, rodeado de compañeros, visiblemente emocionado.
Después tomó el micrófono en el centro de la cancha. Recordó a su padre, agradeció a hinchas y compañeros, y habló del dolor de no volver a vestir la camiseta:
«Es difícil decir algo hoy, hay muchas emociones. En lo primero que pienso es en mi viejo. Fue un orgullo muy grande defender esta camiseta en estos más de 20 años. No venir más va a ser un dolor muy grande. Jugar en la Selección Argentina es lo más lindo que te puede pasar.»
También dijo que el partido en el Monumental después de ganar el Mundial fue uno de los días más felices de su carrera, y que esta noche era «el día más triste». Cerró: «No me quiero ir de acá… los quiero, los voy a extrañar; soy agradecido a Dios de ser argentino». Luego recorrió la cancha con su familia.
Emoción en las tribunas
El Monumental vibró todo el día: Fan Fest en Ciudad Universitaria, shows previos, ovaciones cuando Messi salió a calentar y cuando el partido se detuvo para ovacionarlo. Banderas, caretas, carteles de «Gracias 10» y trapos por Malvinas llenaron las populares. La fiesta convivió con reclamos que también marcaron la noche.
El papelón de Sancor Seguros en el show de drones

Cuando el público esperaba el tributo aéreo a Messi, el show de drones abrió con el logo de Sancor Seguros formado en el cielo. La marca, patrocinadora del evento, ocupó unos segundos el momento más esperado del homenaje. La reacción fue inmediata: silbidos y abucheos desde las tribunas.
Después sí llegaron las figuras del capitán, la Copa, el «¡Gracias Leo!» y el resto del tributo. Pero el inicio comercial manchó la despedida. En redes y en las gradas se criticó que un espacio publicitario se metiera delante del reconocimiento a Messi, en una noche que debía ser de agradecimiento y no de marketing.
«Chiqui Tapia botón»: el Monumental también se hizo oír

Media hora antes del partido, desde la Centenario alta y hacia la Sívori, un sector fuerte de la hinchada cantó «Chiqui Tapia botón» contra el presidente de la AFA. El cántico no fue unánime —en plateas pasó más desapercibido—, pero sí sonoro. Casi al mismo tiempo, otros sectores entonaban «Leo Messi, yo te quiero decir».
El malestar se vinculó al precio de las entradas, la reventa y los tickets truchos para el amistoso ante Benín, y al episodio con Burkina Faso. Parte del público también arrastró bronca tras el inicio publicitario del show de drones. El reclamo se apagó cuando salió el plantel a calentar y el foco volvió a Messi, pero el mensaje quedó registrado en su propia despedida.
Cierre de una era
Argentina 3, Benín 0. Un gol y dos asistencias del 10. Otamendi también dijo adiós. Familia en la cancha, lágrimas en el micro, himno trabado por la emoción, drones, discurso y una noche que el fútbol argentino no va a olvidar. Messi se va de la Selección en paz, con el legado de haber sido campeón del mundo y con el cariño —y también con los reclamos— de un estadio que lo despidió como al máximo ídolo de su generación.

