
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, habló este miércoles ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York y respondió de frente a la amenaza que Donald Trump había lanzado un día antes desde el mismo estrado: “aniquilar” a la República Islámica si no hay acuerdo. Pezeshkian afirmó que Irán “jamás inclinará la cabeza ni se arrodillará”, acusó a Washington de mentalidad intimidatoria y, al mismo tiempo, dejó la puerta abierta a negociar “sin aceptar el lenguaje de la fuerza”.

La respuesta a Trump
Pezeshkian dijo que había preparado otro discurso, pero que se sintió obligado a contestar la caracterización de Teherán como “terrorista”. “El presidente de Estados Unidos nos describió como terroristas. Hemos sido víctimas del terrorismo”, sostuvo. Reivindicó la resistencia iraní ante sanciones y presión, y mostró en la sala imágenes que, según Teherán, corresponden a civiles muertos en ataques recientes, incluido el difunto líder supremo Alí Jamenei.
La delegación estadounidense abandonó el salón al inicio de la intervención. No hubo una respuesta pública inmediata de Washington al discurso.
Ormuz, bloqueo y condición de cualquier pacto
Casi siete meses después del inicio de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, el estrecho de Ormuz —por donde suele pasar cerca de una quinta parte del petróleo y el gas mundiales— sigue en el centro del conflicto. Pezeshkian exigió que cualquier acuerdo incluya el fin del bloqueo estadounidense a puertos y buques iraníes.
“No puede ser que todos se beneficien del estrecho de Ormuz mientras a nosotros se nos niega el acceso”, dijo. Reiteró que Irán no busca armas nucleares, pero tampoco aceptará límites a la tecnología nuclear con fines pacíficos: “No a las armas nucleares y no a las limitaciones de la tecnología nuclear pacífica”.
Contactos en Nueva York, sin deshielo
El martes, al margen de la Asamblea, el canciller iraní Abbas Araghchi y el enviado estadounidense Steve Witkoff mantuvieron conversaciones indirectas con mediación catarí, las primeras desde el colapso de un entendimiento preliminar en junio. Trump había hablado de un encuentro “muy productivo”. Teherán relativizó el avance: el portavoz de Exteriores, Esmail Baqai, dijo que “no era nada nuevo” y que Irán mantiene sus condiciones, incluido el desbloqueo de activos congelados.
Witkoff confió en que el canal siga “constructivo”. Trump, que el martes planteó la disyuntiva entre un pacto de reconstrucción o la aniquilación rápida del régimen, volvió a Washington el miércoles para una agenda bilateral, mientras la diplomacia con Irán permanece lejos de un cierre.
Qué está en juego
La Asamblea deja a la vista una diplomacia de máxima presión: amenaza de fuerza total y, a la vez, mediación de terceros. Mientras Ormuz siga cerrado o restringido, el nerviosismo energético global no se apaga. Pezeshkian ofreció diálogo sin coerción; Trump ofrece acuerdo o destrucción. Entre esas dos líneas caben desde un nuevo alto el fuego hasta una escalada que vuelva a sacudir precios del petróleo y rutas del Golfo.
— Editor General