El GTO de la Comisaría 1ra inspeccionó un galpón en la Avenida Eva Perón. Los dueños intentaron echar a los efectivos a los mazazos y con amenazas de muerte. Cuando lograron reducirlos, descubrieron que el lugar funcionaba como desarmadero. Hay seis detenidos.

Florencio Varela, 6 de marzo de 2026 – Lo que debía ser un control administrativo de rutina en un comercio de compra y venta de metales terminó en una batalla campal, amenazas de muerte y el descubrimiento de un desarmadero clandestino. Seis personas, entre dueños y empleados, fueron detenidas tras enfrentarse a trompadas y con una maza a la policía. Intentaban ocultar su negocio paralelo: la comercialización de motos y autos robados.

Recibimiento hostil y amenazas con una maza

El hecho ocurrió el viernes 6 de marzo. Personal del Gabinete Táctico Operativo (GTO) de la Comisaría 1ra de Varela, bajo las directivas del Comisario Edgardo Oviedo, se presentó en un predio ubicado en la Avenida Eva Perón entre Monseñor Bartolomé de las Casas y 734 A. El lugar funcionaba bajo el nombre de fantasía «Reciclados Martín e Hijos».

El objetivo era realizar una inspección en el marco de las leyes que regulan a talleres y chatarreras. Sin embargo, fueron recibidos por una mujer (L. Maldonado, de 44 años) que se mostró sumamente agresiva e intentó evitar que los efectivos ingresaran.

La tensión explotó cuando llegó al lugar una camioneta Toyota Hilux conducida por M.  Zampini (50). El hombre bajó fuera de sí: primero amenazó con «cagar a tiros» a los policías y luego agarró una pesada maza de hierro, amenazando con «romperles las piernas» a los uniformados.

Batalla para evitar la detención

Los efectivos lograron esquivar el ataque y reducir a Zampini. Al ver al dueño esposado, Maldonado, junto a otra mujer y tres jóvenes (dos de ellos hijos del dueño y un empleado), se abalanzaron sobre la policía a los golpes para intentar «rescatarlo».

Finalmente, con la llegada de refuerzos del Comando de Patrullas, la revuelta fue controlada y los seis involucrados terminaron aprehendidos.

¿Qué escondían? El hallazgo de las partes robadas

Cuando la situación se calmó y los efectivos pudieron inspeccionar el galpón, entendieron el motivo de tanta violencia. El lugar no tenía habilitación municipal ni libro de registro policial. Peor aún, estaba lleno de piezas de dudosa procedencia.

Al verificar los elementos en el sistema informático, la policía descubrió:

  • Una chapa patente (AG486XG) con pedido de secuestro por robo en San Isidro desde marzo de 2025.

  • Un block de motor de moto con la numeración limada (suprimida intencionalmente para borrar su origen).

  • Otro block de motor de moto con pedido de secuestro por «Hurto de motovehículo» a solicitud de la propia Comisaría 1ra de Varela en octubre de 2025.


¿Sospechás de un desarmadero en tu barrio? Denunciá sin miedo. Si ves movimientos extraños en galpones, ingreso de autos o motos durante la madrugada, o sospechás de la venta de repuestos de dudosa procedencia, podés reportarlo de forma 100% anónima. Comunicate directamente al 911, utilizá la aplicación gratuita «Seguridad Provincia» desde tu celular (que permite subir fotos y videos sin revelar tus datos), o llamá a la línea de denuncias del Ministerio de Seguridad bonaerense al 0800-222-7060. Tu identidad se mantiene en absoluta reserva y tu aviso es clave para cortar el ciclo del robo de vehículos.

Las tres causas legales (Glosario)

Por este cóctel de delitos intervinieron dos fiscalías diferentes (UFI N° 6 y UFI N° 12), dejando a los detenidos con causas muy pesadas:

  1. Atentado, Resistencia a la Autoridad y Amenazas: Por enfrentarse a golpes e intentar lastimar a los efectivos con la maza para evitar el procedimiento.

  2. Infracción a la Ley RUDAC (25.571): El RUDAC es el Registro Único de Desarmaderos. Esta ley penaliza a quienes venden, acopian o desmantelan vehículos para vender sus piezas usadas sin estar registrados legalmente. Es la ley que busca frenar el robo de autos.

  3. Encubrimiento Agravado con Ánimo de Lucro: Se aplica porque tenían cosas robadas a sabiendas de su origen ilícito, con el único fin de hacer un negocio económico (lucro) vendiéndolas como repuestos.

Con este operativo, la Comisaría 1ra de Varela no solo logró neutralizar a un grupo violento, sino que cortó un eslabón clave en la cadena del delito: los lugares que compran lo que los delincuentes roban en la calle. Los seis implicados deberán responder ahora ante la Justicia.