Es de La Carolina y hoy está en la primera línea de fuego en el Parque Nacional Los Alerces. Ya salvó vidas en el terremoto de Turquía y buscó sobrevivientes en el derrumbe de Gesell.

Ingeniero Allan, 26 de enero de 2026 – Mientras el humo cubre los bosques milenarios de la Patagonia, un vecino de La Carolina respira cenizas para salvar nuestra tierra. Jonathan Velasco, nuestro héroe que dejó su casa en Allan para enfrentar una de las misiones más peligrosas: frenar el fuego que avanza sin piedad.

En la línea de fuego
Jonathan se encuentra ahora mismo en el Parque Nacional Los Alerces. El escenario es dantesco: altas temperaturas, terreno hostil y llamas que devoran todo a su paso. «Luchamos por contener las llamas con esfuerzo y sin tiempo para el descanso», relata desde el sur. Su misión es clara: cuidar a las personas, proteger los bienes y salvar los bosques nativos que son patrimonio de todos. No hay horarios. Se trabaja día y noche, pala en mano y con el agua justa, enfrentando al monstruo naranja cara a cara.
Un currículum de acero
Velasco no es un improvisado. Es un rescatista de élite con experiencia en las peores catástrofes recientes. En febrero de 2023, viajó al otro lado del mundo tras el devastador terremoto de Turquía. Allí, entre los escombros de un sismo de 7.8 grados, buscó vida donde solo había muerte y destrucción. Más cerca en el tiempo, en octubre de 2024, su labor fue fundamental en la costa argentina. Jonathan trabajó incansablemente en el derrumbe del Hotel Dubrovnik en Villa Gesell, removiendo toneladas de hormigón para encontrar a las víctimas atrapadas.


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Orgullo de La Carolina y guardián del barrio
Pero su vocación no termina en el sur. Jonathan es uno de los administradores del grupo de WhatsApp «Urgencias y Emergencias». Desde su celular, coordina con Bomberos, SAME y Defensa Civil cada vez que un vecino de Allan pide auxilio en éstas áreas. Logra la respuesta más rápida cuando los segundos cuentan. No está solo en esta cruzada solidaria y ad honorem. Lo acompañan Nicolás (bombero activo) y Sebastián (ex bombero voluntario). El equipo de oro se completa con Johanna (terapeuta y coach en adicciones) y Mirta (presidenta del centro de jubilados). Cierra el grupo Francisco, analista de sistemas. Todos regalan su tiempo y esfuerzo por el bien común, sin pedir un peso a cambio.
El fuego no da tregua, pero la voluntad de Jonathan tampoco. Desde Ingeniero Allan le enviamos fuerzas a él y a todos los rescatistas. Son el escudo humano que se interpone entre la destrucción y la vida.
