Tras años de proteger un monopolio nefasto, el intendente «se desayunó» con que se viaja mal en Varela. Decretó la emergencia culpando al contexto, pero olvidando su propia desidia.

Florencio Varela, 12 de enero de 2026 – Al parecer, el despertador sonó tarde en el edificio municipal. El intendente Watson decretó la «emergencia en el transporte público», admitiendo oficialmente un colapso que los vecinos sufren hace décadas. Lo curioso es que la crisis es hija de su propia gestión y la de su antecesor.

La «sorpresa» del Intendente
Mediante la normativa 40/26, el municipio blanqueó el desastre. Watson ordenó un «rediseño de recorridos» y «horarios de emergencia». También habilitó contratar servicios privados, como escolares o turísticos. Buscan tapar los baches de un servicio que se cae a pedazos. Crearán una «mesa de contingencia» para dialogar con las empresas. Parece un chiste de mal gusto para quien espera el bondi dos horas.
Memoria selectiva y monopolio
El comunicado oficial omite un detalle clave: el monopolio. Durante años, el peronismo local impidió el ingreso de nuevas líneas. Protegieron a empresas únicas en detrimento del usuario. El resultado está a la vista: unidades destrozadas y frecuencias nulas. La desidia costó vidas, no solo tiempo. Nadie olvida a Sebastián Mieres, quien murió al caerse por el piso de un colectivo. En ese momento, la «emergencia» brilló por su ausencia. Hoy, intentan mostrar gestión sobre los escombros que ellos mismos permitieron.


La Libertad Avanza no se calló
El bloque de concejales de LLA salió con los tapones de punta. Desmintieron que la culpa sea del gobierno de Javier Milei. «Es consecuencia de años de abandono y falta de control», afirmaron. Apuntaron directamente a la complicidad del Municipio y la Provincia. «El colapso es por no exigir cumplimiento ni multar», sentenciaron. Para los libertarios, priorizaron la política sobre la necesidad del vecino. Watson busca culpables afuera, pero el problema lo tiene en el espejo.
El decreto de emergencia es la confesión de un fracaso. Watson intenta ahora arreglar con parches lo que rompió con años de complicidad monopólica. Los vecinos de Varela no necesitan decretos, necesitan viajar como seres humanos.