En una esquina del barrio Ingeniero Allan, un grupo de jóvenes liderado por Carolina Salazar está llevando adelante una misión cargada de fe y solidaridad. Pertenece a una iglesia cristiana llamada Ministerio de Nueva Generación, ubicada en Berazategui. Sin una sede fija en el barrio, este equipo ha decidido actuar directamente desde el corazón de la comunidad.

¿De dónde nace la idea de este merendero?
Carolina: «Por ahora no tenemos una sede acá, pero creemos que Dios puede hacerlo posible en el futuro. Mientras tanto, nuestra prioridad son los niños: darles algo para merendar, suplir necesidades básicas como ropa, pañales o colchones, y compartirles el evangelio».

Jueves de Merienda y Mucho Más
El merendero funciona todos los jueves a las 18 horas en la esquina de 1149 y 1136A. Durante este tiempo, no solo se ofrece una merienda para los niños, sino que también se organizan actividades para las madres. Carolina explica:
«Mientras los chicos meriendan, hacemos un grupo de oración con las mamás. Compartimos palabras de fe y oramos por sus necesidades».
Solidaridad a Pulmón
El proyecto, por ahora, es autogestionado. No reciben apoyo gubernamental, pero cuentan con la ayuda de panaderías y comercios de Berazategui que donan alimentos, golosinas y juguetes. Además, las integrantes del grupo hornean bizcochuelos, tortas fritas y otros alimentos caseros para las meriendas.
¿Cómo enfrentan los desafíos económicos?
Carolina: «Todo esto es a pulmón. A veces recibimos donaciones de comercios, pero la mayor parte sale de nuestros bolsillos y de los aportes de las chicas del grupo de oración. Hoy, por ejemplo, por el Día de Reyes, repartimos juguetes y golosinas».
Más Allá del Merendero
El trabajo no se detiene en las meriendas. Carolina y su equipo también organizan ollas populares y celebraciones especiales. En Navidad, prepararon hamburguesas para los niños y sus familias. Hoy, por el Día de Reyes, ofrecieron un guiso comunitario, además de juguetes y dulces para los pequeños.
«Cuando se puede y tenemos recursos, no solo compartimos comida, sino también momentos que traen alegría a las familias del barrio», comenta Carolina.
Un Llamado a la Comunidad
El grupo invita a los vecinos a participar, ya sea trayendo a los niños o sumándose como voluntarios. Carolina deja un mensaje de esperanza:
«Con Jesús todo es posible. Lo ha hecho conmigo y con mi esposo Ezequiel, quienes estamos a cargo del merendero. Juntos podemos cambiar vidas y construir un barrio mejor».
¿Cómo ayudar?
Cualquier vecino interesado en colaborar puede acercarse los días jueves o contactarse directamente en el merendero para coordinar su aporte. Las puertas están abiertas para quienes quieran sumarse a este rincón de esperanza.

