Trump amenaza a Cuba otra vez. En un acto de campaña en Florida, el presidente de Estados Unidos dijo este viernes que los buques de guerra que vuelvan de Irán van a frenar frente a la isla y que después mandará a Marco Rubio a «terminar el acuerdo».

Donald Trump en un acto en Warren, Michigan, en abril de 2025 (foto de archivo). (Gobierno de Estados Unidos vía Wikimedia Commons, dominio público)
Buenos Aires, 23 de octubre de 2026 – Donald Trump habló en el Alico Arena, el estadio de la Universidad Florida Gulf Coast, en Fort Myers, en un acto para apoyar a candidatos republicanos a días de las elecciones legislativas de medio término del 3 de noviembre. Ahí volvió sobre una idea que había lanzado a principios de año. No la repetía desde hacía meses: una intervención en Cuba una vez que termine la guerra con Irán.
La frase no estaba en el discurso. Según la agencia AP, Trump respondió a una pregunta que le gritaron desde el público sobre la isla. Fragmentos del momento circularon enseguida en redes y en canales de Telegram.
La «pequeña escala» de los barcos y el papel de Rubio
En el fragmento que circula en redes se ve cómo Trump amenaza a Cuba frente a un estadio lleno. «Vamos a hacer una pequeña escala», arrancó. «En realidad, lo que vamos a hacer con Cuba es esto: vamos a volver de Irán. Esos hermosos barcos van a pasar por Cuba. Vamos a hacer que uno de ellos se detenga a unas 50 yardas de la costa», unos 45 metros. «Van a levantar las manos. Y después vamos a mandar a Marco Rubio para terminar el acuerdo», completó.
El mensaje tuvo respuesta casi inmediata desde el Departamento de Estado. Minutos después de que Trump hablara, Rubio publicó en redes sociales que «ahora es el momento» para actuar sobre Cuba. Dirigió el posteo «a quienes buscan generar un cambio positivo» y los llamó a «aprovechar esta oportunidad» para lograrlo «a través de una asociación discreta con la CIA».
No es la primera vez que Trump amenaza a Cuba
En mayo, la escena en la que Trump amenaza a Cuba fue muy parecida. Durante una charla en el Forum Club de Palm Beach, ya había dicho que Estados Unidos se iba a hacer cargo de Cuba «casi de inmediato». En aquella ocasión habló de mandar, a la vuelta de Irán, un portaaviones como el USS Abraham Lincoln, que se iba a detener a unas 100 yardas de la costa hasta que los cubanos dijeran «muchas gracias, nos rendimos».
Por esos días, el Gobierno estadounidense presentó cargos penales contra el exlíder cubano Raúl Castro. Trump dijo entonces en el Salón Oval que otros presidentes habían pensado en intervenir en Cuba durante décadas, pero que «parece que yo voy a ser el que lo haga». Días más tarde bajó el tono: «No creo que vayamos a necesitar a los militares. Cuba está fracasando muy mal».
Rubio, por su parte, sostuvo ante periodistas que Cuba es una amenaza para la seguridad nacional por sus vínculos con adversarios de Washington. Aunque dijo que la Casa Blanca prefiere una salida pacífica, dudó de que se pueda llegar a un acuerdo con el actual gobierno de la isla. «Nunca vamos a permitir que Cuba se convierta en una base de operaciones contra los intereses estadounidenses», remarcó.
Por qué Trump amenaza a Cuba ahora
La amenaza llega con Estados Unidos en guerra con Irán. Según las encuestas, ese conflicto preocupa a los votantes por su impacto en los precios, de la nafta a los alimentos. Florida, además, concentra a buena parte del electorado de origen cubano, y Rubio, hijo de cubanos, es una de las caras de la política de mano dura hacia La Habana. En septiembre, Trump ya había usado la tribuna de la ONU para amenazar con aniquilar a Irán.
Del otro lado, Cuba atraviesa desde 2020 una crisis económica y energética profunda. Sus cerca de 10 millones de habitantes conviven con apagones, falta de alimentos e inflación. En los últimos años hubo protestas y una ola migratoria de cientos de miles de personas, muchas hacia Estados Unidos. La situación empeoró desde enero, cuando Washington capturó a Nicolás Maduro y cortó el envío de petróleo venezolano a la isla.
Cada vez que Trump amenaza a Cuba, la isla sube un escalón en la agenda de Washington. Lo de Fort Myers dejó claro que sigue en la lista de pendientes para después de Irán.

