El recuerdo de la reciente explosión en Merlo encendió las alarmas. Un depósito escondía 103 tubos de gas clandestinos tras unas lonas. La rápida acción conjunta entre el municipio y la comisaria 2da, a cargo del Comisario Hugo Aguilar, evitó una nueva tragedia.

Florencio Varela, 27 de marzo de 2026 – Las imágenes de la devastadora explosión en una fábrica de garrafas en Merlo, que dejó destrucción y conmoción hace apenas unas horas, todavía están frescas. Con ese fantasma sobrevolando el conurbano, un operativo de urgencia en Florencio Varela logró desactivar una verdadera bomba de tiempo en un barrio residencial, evitando lo que pudo haber sido un «segundo Merlo». Una tragedia evitada.

El fantasma de Merlo y el alerta en Varela
Mientras la justicia avanza con detenciones por el estallido clandestino en la zona oeste, en Florencio Varela la prevención fue clave para no lamentar víctimas. Todo comenzó cuando un inspector de Inspección General de la Municipalidad detectó movimientos altamente sospechosos en un domicilio de las calles Segundo Sombra y El Aljibe.
Al notar que el lugar funcionaba como un centro de acopio y comercialización ilegal de gas envasado, radicó la denuncia inmediata. El Gabinete Táctico Operativo (GTO) de la Comisaría 2da, tomó el caso y, tras rápidas tareas de campo, confirmó que el vecindario convivía con un riesgo inminente de tragedia.
Allanamiento de urgencia y la bomba camuflada
Ante la gravedad del hecho, la justicia actuó sin demoras. La causa fue caratulada como «Estrago» (delito que castiga a quien genera peligro de explosión o incendio). Con la intervención de la UFI N° 1 (Dra. Abate) y la autorización del Juez de Garantías N° 8, Dr. Carlos Villagra, la policía irrumpió en el lugar.
Los infractores sabían lo que hacían: los tubos no estaban a la vista. Para acceder a ellos, los efectivos tuvieron que traspasar una puerta de reja en un patio lindante. Allí, estratégicamente tapadas con enormes pilas de sillas de plástico y cubiertas por una lona, se escondían las pruebas.


103 garrafas secuestradas
Detrás de ese precario camuflaje, los uniformados hallaron un total de 103 garrafas almacenadas sin ningún tipo de habilitación ni medida de seguridad básica. Un simple cortocircuito o una chispa en ese patio habría desatado un infierno de fuego en la cuadra.
Bajo las directivas del fiscal Dr. Darío Provisionato (UFI N° 1), se ordenó el secuestro de la totalidad de los envases.
El comercio ilegal no midió las consecuencias, pero en este caso el Estado sí. La coordinación entre los inspectores municipales y la Comisaría 2da logró neutralizar un peligro extremo, demostrando que la prevención es la única herramienta efectiva para que una tragedia no se vuelva a repetir.