El cuerpo sin vida de Tahiel Herrera, de 6 años y con autismo, fue encontrado dentro de la planta de saneamiento. La difusión de las cámaras de seguridad muestra la secuencia exacta de su ingreso y enciende duras preguntas sobre el nivel de supervisión familiar y el rol del personal de guardia.

Neuquén, 4 de agosto de 2026 – Una conmoción sin precedentes atraviesa a toda la provincia tras confirmarse el hallazgo sin vida del pequeño Tahiel Herrera en las instalaciones del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS). La noticia de que la tragedia de Tahiel en Neuquén genera interrogantes cobró mayor fuerza tras la posterior revelación de los registros fílmicos del ingreso al predio del barrio Confluencia. Las imágenes permitieron reconstruir el itinerario del menor y dejaron al descubierto una serie de omisiones e interrogantes que la Justicia deberá esclarecer de forma urgente.

El dolor de la comunidad se mezcla con la indignación generalizada al observar los detalles de una secuencia que pudo haber tenido un desenlace muy diferente.

Los segundos cronometrados y el cuestionado accionar de la madre

El registro de la cámara de seguridad ubicada en la entrada principal del predio del EPAS marca una cronología precisa y contundente. El video muestra al nene de 6 años ingresando a pie al terreno sobre la calle Tronador a las 19:14:14. Sabiendo que el menor padecía Trastorno del Espectro Autista (TEA) y no poseía noción plena de los peligros del entorno, la demora en su intercepción resultó fatal.

La controversia mayor se desata al analizar el tiempo que tardó la madre en llegar al mismo punto de acceso. Las cámaras confirman que la mujer aparece en escena corriendo recién a las 19:15:30, es decir, exactamente 1 minuto y 16 segundos después que el pequeño (o unos 35 segundos desde que el nene termina de cruzar la zona de garita). La falta de una reacción inmediata o un pique de máxima velocidad sabiendo la condición de su hijo despierta severas críticas sociales. Se cuestiona abiertamente por qué no se desplazó con desesperación para impedir que el menor avanzara hacia un sector industrial de altísimo riesgo con tanques de aguas servidas.

El rol de la guardia, el perro del predio y el dilema del personal

Otro foco de fuerte debate radica en la actitud del personal de seguridad que se encontraba dentro de la garita del predio estatal. Las imágenes muestran que cuando el niño ingresa solo, un perro del predio comienza a merodear la zona. El interrogante de los vecinos no tardó en surgir: ¿qué hubiera ocurrido si el animal atacaba al menor o si la estructura representaba un peligro inminente a metros de la entrada?

Al mismo tiempo, la pasividad del vigilador abre un dilema sobre la responsabilidad institucional. Resulta evidente que al ver entrar a un niño indefenso, el guardia no lo interpretó como una amenaza a la propiedad ni como un intruso peligroso. Al observar que metros atrás venía la madre aproximándose, el personal simplemente esperó a que la familia se hiciera cargo de la situación. Esta postura plantea interrogantes profundos sobre lo que habría sucedido si el agente intervenía de forma directa para frenar al nene: ¿se lo habría considerado un acto de protección heroico o habría sido increpado por manipular a un menor ajeno?

La intervención de la Justicia y las pericias en el lugar de la tragedia

Pasadas las 0:30 de este martes, la llegada de la unidad del Cuerpo Médico Forense y los funcionarios del Poder Judicial confirmó la peor de las sospechas. El cadáver del pequeño Tahiel fue hallado dentro de uno de los recipientes de tratamiento del predio de saneamiento. La Policía Científica trabajó durante toda la madrugada en la recolección de rastros y testimonios para determinar la causa exacta de la muerte.

La Fiscalía de turno de Neuquén tomó la conducción de la causa para reconstruir paso a paso la cadena de responsabilidades. Los peritos deberán evaluar si existió negligencia en el cuidado del menor por parte de los adultos a cargo y si el predio contaba con los cerramientos de seguridad requeridos por la normativa vigente. La provincia entera llora la pérdida de una vida inocente mientras exige respuestas judiciales transparentes.

tragedia

La trágica muerte de Tahiel pone en el centro de la escena la imperiosa necesidad de reforzar la contención y vigilancia sobre niños con Trastorno del Espectro Autista. Una mínima distracción o la falta de reacción oportuna en entornos industriales o de riesgo puede transformarse en una pérdida irreparable. La comunidad exige que la investigación no se cierre de forma apresurada y que se determinen todas las responsabilidades.

La fiscalía avanzará durante las próximas horas con la toma de testimoniales al personal de la garita y a los familiares directos. 

Sebastian Lopez, columnista local.