La niña de 7 años fue asesinada a golpes en enero de 2014 tras negarse a llamar «mamá» a su progenitora. Silvana Lafuente y el expolicía Pablo Verón Bisconti intentaron quemar el cadáver en una parrilla y lo descartaron en un arroyo.

Berazategui, 6 de septiembre de 2026 – En el estreno de nuestra sección de memoria judicial, recordamos un episodio de crueldad extrema que marcó un antes y un después en la región. El estremecedor caso Priscila Lafuente conmocionó al país entero cuando salieron a la luz los tormentos que sufrió la menor dentro de su propio hogar. La nena, de apenas 7 años, fue víctima de una brutal golpiza perpetrada por su madre biológica y su padrastro. Los asesinos intentaron quemar el cuerpo para borrar evidencias antes de arrojarlo a las aguas del arroyo Las Conchitas.

Dos meses de calvario por negarse a decir «mamá»

Priscila Ayelén Lafuente vivió casi toda su infancia al cuidado exclusivo de su padre biológico. Sin embargo, apenas sesenta días antes de la tragedia, una resolución judicial le otorgó la tenencia a su madre, Silvana Lafuente. La mujer residía en Berazategui junto a su pareja, el expolicía y bombero Pablo Verón Bisconti, y otros menores del grupo familiar.

La pequeña extrañaba profundamente la vida con su padre y se negaba sistemáticamente a llamar «mamá» y «papá» a los adultos. Esta actitud desató un calvario diario de represalias y golpizas físicas sistemáticas contra la indefensa nena. Durante la noche del 3 de enero de 2014, la violencia de los castigos alcanzó niveles descontrolados en el interior de la finca.

Torturas con música alta y el intento de incinerar el cuerpo

Aquella trágica noche, la pareja sometió a Priscila a una feroz golpiza empleando palos y diversos elementos contundentes. Para encubrir los desgarradores alaridos de dolor, obligaron a los demás hermanitos a subir el volumen de la música al máximo. Producto de los múltiples traumatismos en el cráneo y el abdomen, la menor falleció horas después sobre el piso de la habitación.

Al constatar el deceso, los homicidas idearon un macabro plan para ocultar el delito e intentaron incinerar los restos en la parrilla familiar. Ante la imposibilidad de calcinarlo por completo, envolvieron el cadáver en bolsas y lo colocaron en un cochecito de bebé. Luego caminaron varias cuadras por el barrio hasta arrojarlo entre la maleza del arroyo Las Conchitas.

Silvana Lafuente Pablo Verón Bisconti detenidos escuchando el veredicto
Falsa denuncia, testimonios en Cámara Gesell y condena a perpetua

La pareja aguardó 38 horas antes de presentarse en la seccional policial para denunciar falsamente que la niña se había extraviado mientras dormían. Las evidentes inconsistencias en sus declaraciones activaron un rastrillaje urgente que permitió hallar el cadáver el 7 de enero de 2014. El cuerpo presentaba severas quemaduras y signos inequívocos de una muerte violenta por politraumatismos.

Durante el juicio oral realizado en los tribunales de Quilmes, la declaración de los hermanitos en Cámara Gesell resultó determinante para desarmar el pacto de impunidad. Los menores relataron las amenazas armadas que Verón Bisconti profería con su pistola reglamentaria para obligarlos a guardar silencio. En el año 2019, el tribunal condenó a Silvana Lafuente y a Pablo Verón Bisconti a la pena de prisión perpetua.

Homicidio agravado por el vínculo, premeditación, ensañamiento y alevosía. A la madre (Silvana Lafuente) se la consideró autora material del hecho, y al padrastro (Pablo Verón Bisconti), partícipe necesario.


El crimen de Priscila Lafuente permanece como una advertencia dolorosa sobre la falta de seguimiento en las determinaciones de los juzgados de familia. Entregar a una niña indefensa a un entorno de maltrato evidente representó una negligencia estatal que culminó de la peor forma posible. El valiente testimonio brindado por los hermanitos de la víctima permitió que los tribunales dictaran una condena histórica sin privilegios penitenciarios.

La memoria de Priscila exige una constante vigilancia ciudadana para denunciar cualquier signo de violencia intrafamiliar contra los más pequeños. Desde nuestro portal ingenierojuanallan.ar sostendremos este espacio de archivo para evitar que el paso del tiempo borre las lecciones de nuestra historia penal.

Mantenete informado sobre la memoria histórica y los casos policiales de la región a través de ingenierojuanallan.ar

Sebastian Lopez, columnista local.