Kicillof presentó en Luján el operativo por la visita del papa León XIV. El operativo es real; el mensaje político también: el gobernador volvió a usar un hecho religioso, que es de todos, para hablarle a su propia tribuna.

Luján, 4 de noviembre de 2026 – El gobernador Axel Kicillof presentó este miércoles, en el Museo de Bellas Artes de Luján, el operativo provincial por la visita del papa León XIV a Claypole y a Luján. Lo acompañaron el arzobispo Jorge Eduardo Scheinig, el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, y el intendente local, Leonardo Boto.

Los números del dispositivo son concretos: 12.000 efectivos de seguridad, más de 1.200 trabajadores de salud y 45 ambulancias para los dos puntos de la visita. Hasta ahí, gestión. Lo que vino después fue otra cosa.

Un acto de todos, una lectura de parte

La llegada del papa es un acontecimiento de los fieles, de la Iglesia y de la sociedad entera. Kicillof eligió leerla en clave propia. “En este contexto tan complejo que atraviesa el país y el mundo, dominado por la incertidumbre, la desigualdad y la violencia, la palabra de León XIV adquiere un valor extraordinario”, dijo.

Y siguió: “Frente al individualismo, su voz de enorme potencia nos recuerda que no podemos acostumbrarnos a la injusticia, naturalizar la crueldad, ni construir una sociedad basada en la indiferencia y el abandono de los más vulnerables”. Individualismo, crueldad, indiferencia: el vocabulario no es nuevo. Es el mismo con el que el gobernador discute todos los días con el Gobierno nacional. Esta vez, con el papa de fondo.

El operativo es real; el mensaje también

Nadie discute que una visita de esta magnitud exige un despliegue grande. El problema no es el operativo. El problema es el uso. Kicillof convirtió la presentación de un dispositivo sanitario y de seguridad en una tribuna para su discurso de siempre.

El cierre lo dejó claro. “La mejor manera de recibir a León XIV es escucharlo con atención, con respeto y con la voluntad de convertir sus mensajes en acciones concretas. Esperamos que su presencia sea un recuerdo emocionante y, además, una oportunidad para reflexionar sobre el país que tenemos y que queremos construir”, afirmó. La visita, en su versión, sirve para reflexionar sobre el país. Sobre el país que él critica.

La Iglesia habló de unidad; el gobernador, de su agenda

El contraste estuvo en el mismo escenario. El arzobispo Scheinig pidió otra cosa: “La visita del Papa será un momento sagrado y religioso para que estemos unidos y juntos, superando enfrentamientos y divisiones”. Y agregó: “Traigan a Luján el corazón cargado de peticiones y disfruten de este encuentro histórico donde la Virgen, el Papa y el pueblo creyente serán los protagonistas”.

La Iglesia habló de unidad. El gobernador habló de su agenda. Los protagonistas, según el arzobispo, son la Virgen, el Papa y el pueblo creyente. No el gobierno bonaerense, ni su discurso.

Francisco, otra vez en el discurso de Kicillof

Kicillof también sumó al papa Francisco a su relato: “León XIV recoge y continúa el enorme legado de nuestro papa Francisco, que llevó al mundo un mensaje de justicia social, solidaridad y defensa de los más humildes”, dijo, y agregó que en estos días “sus luchas, su recuerdo y su mensaje van a estar más vivos que nunca”. Otra vez la misma operación: tomar una figura de todos y ponerla del lado de su propio mensaje.

Lo que se espera de un gobernador

El operativo es necesario y los fieles merecen que funcione. Eso es lo que se le pide a la Provincia. La visita de León XIV no necesita lecturas partidarias: necesita orden, cuidado y respeto por quienes van a rezar. El operativo es real. El mensaje político, también. Y el segundo sobra.

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