La Provincia aprobó hasta $2.500 millones del Consejo Federal de Inversiones para la visita de León XIV, pero la cuenta no termina ahí: el gasto también se carga a los presupuestos 2026 de los ministerios de Gobierno y de Seguridad, sin tope conocido. Hay contrataciones sin licitación y pagos por adelantado, pero ningún número total. En Florencio Varela, los vecinos siguen esperando el patrullero.

Axel Kicillof, con los brazos en alto, en la apertura de las sesiones legislativas de 2025 en la Cámara de Diputados bonaerense, el 5 de marzo de 2025 (foto de archivo). (Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires / Wikimedia Commons, CC BY 4.0)
Provincia de Buenos Aires, 20 de octubre de 2026 – ¿Cuánto le cuesta a la Provincia la visita del papa León XIV? El gobierno de Axel Kicillof no lo dijo. Lo único que hay son decretos en el Boletín Oficial, y ninguno trae un número final. El último es el Decreto 1940/2026, fechado el viernes 16 de octubre y publicado el lunes 19 de octubre de 2026, que aprueba un convenio con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) por el que ese organismo transferirá a la Provincia “hasta un total de pesos dos mil quinientos millones ($2.500.000.000)” para organizar la visita.
El convenio, titulado “Cooperación para la visita del Papa León XIV a la Provincia de Buenos Aires”, se firmó el 8 de octubre de 2026. El decreto lleva las firmas de Kicillof y del ministro de Gobierno, Carlos Bianco. Y no es plata que cae del cielo: el propio decreto define al CFI como “un organismo público interestadual”. Es plata pública.
$2.500 millones del CFI, y la cuenta sigue abierta
Según los fundamentos del decreto, la visita está prevista entre el 8 y el 11 de noviembre de 2026, con actividades en los partidos de Almirante Brown, pegado a Florencio Varela, y Luján. El texto oficial enumera en qué se va a gastar: “escenario, estructuras, sonido, iluminación, pantallas, vallado perimetral, servicios sanitarios, atención de público, señalética, energía y coordinación general”, para que todo se desarrolle “en condiciones adecuadas de seguridad, accesibilidad y dignidad institucional”.
Pero los $2.500 millones del CFI no son todo. El Decreto 1657/2026, del 29 de septiembre de 2026 (publicado en el Boletín Oficial del 1 de octubre), establece en su artículo 4 que las contrataciones de la visita se pagan “con cargo a las partidas correspondientes a los Ministerios de Gobierno y de Seguridad para el ejercicio 2026”, y en su artículo 5 que esos ministerios pedirán al Ministerio de Economía “las adecuaciones presupuestarias necesarias”. No hay tope conocido. Lo único que dice el decreto es que el importe supera el límite de 60.000 Unidades de Contratación que pueden autorizar los ministros por su cuenta, por eso tuvo que firmarlo el gobernador.
Sin licitación y con pago por adelantado
El mismo Decreto 1657/2026 encuadró los gastos en el artículo 40 de la Ley 10.189, un régimen de excepción que permite contratar “sin necesidad de recurrir a los procedimientos de licitación pública o contratación directa” de la Ley 13.981. Delegó en los ministros de Gobierno y de Seguridad la facultad de elegir al prestador y firmar los contratos. Y autorizó el “pago anticipado” a los proveedores “de manera previa a la efectiva prestación del servicio o provisión de los bienes”, con la única condición de una garantía por el 100% del monto anticipado, con seguro de caución o aval bancario.
Traducido: plata pública, sin licitación, pagada antes de recibir el servicio y sin un total informado.
¿Quién cuida al Papa?
La custodia personal de León XIV no la hace la Bonaerense. La hacen la seguridad propia de la Santa Sede, con la Guardia Suiza y la Gendarmería Vaticana, y las fuerzas federales. El estatuto de la Policía Federal (Decreto 383/2025, artículo 5) le encarga “proveer a la seguridad de… dignatarios extranjeros de visita en el país”. Y la Resolución 899/2026 del Ministerio de Seguridad de la Nación, publicada el 8 de septiembre de 2026, creó un Comando Unificado Federal para Luján y Claypole con la PFA, Gendarmería, Prefectura, la PSA, la DNIC y el Servicio Penitenciario Federal, en enlace con la Guardia Suiza y la Gendarmería Vaticana.
Que la Policía Bonaerense trabaje en Luján y en Claypole es lo normal. Por la Ley 24.059 de Seguridad Interior, el orden público en territorio provincial es competencia de la Provincia, y la propia Resolución 899/2026 “invita” a la Provincia y a los municipios a sumar representantes al comando federal. Ya pasó en 1987, en la visita de Juan Pablo II, cuando la seguridad combinó policías provinciales y la Policía Federal. El Decreto 1657/2026 justifica su “dispositivo especial de seguridad” por “la concurrencia masiva de personas prevista” y para “preservar la integridad de las personas que participen o concurran”. Es decir, para cuidar a la gente que va a ir, no al Papa.
El problema no es que haya policías en un acto multitudinario. El problema es que nadie dice cuánto cuesta todo y que, para esto, la Provincia sí encontró la plata, la urgencia y el atajo administrativo.
¿Y si el viaje se suspende?
La gira depende además de la salud de León XIV, operado el martes 13 de octubre de 2026 en el Policlínico Gemelli de Roma. El Papa recibió el alta el sábado 17 de octubre y su cirujano dijo que puede viajar en noviembre. Pero con pagos por adelantado ya habilitados, la pregunta es obligatoria: ¿qué pasa con lo contratado y con la plata adelantada si la visita se reprograma o se suspende?

Mientras tanto, en Varela
El 26 de agosto de 2026, Kicillof vino a Florencio Varela, inauguró una base de la UTOI, entregó siete móviles y prometió: “se acabaron las zonas liberadas en la provincia de Buenos Aires”. Lo contamos en su momento: en los barrios, la realidad no acompañó el discurso.
Hoy, en Varela, en Ingeniero Allan y en todo el conurbano, el reclamo sigue siendo el mismo: vecinos que llaman pidiendo un patrullero que no llega y que sienten que nadie los cuida. Para ellos no hay decreto de interés provincial, no hay régimen de excepción ni pagos anticipados. Hay espera.
Lo que Kicillof tiene que explicar
Nadie discute que una visita que convocará a multitudes necesita organización. Lo que se discute son las prioridades y la transparencia. Kicillof tiene que decir cuánto va a gastar la Provincia en total, sumando el CFI y los presupuestos de Gobierno y de Seguridad; a quién se le contrata sin licitación; cuánto se paga por adelantado; qué pasa con esa plata si la visita no se hace; y qué controles va a haber sobre cada peso.
Porque si para una visita de cuatro días aparecen la plata, la urgencia y los decretos de excepción, la pregunta que se hacen los vecinos de Varela que esperan un patrullero es inevitable: ¿tenemos que ser Papa para que Kicillof se ocupe de nuestra seguridad?

