El búnker de la Selección Argentina en Kansas se transformó en un hospital de campaña. Ante la impresionante cantidad de futbolistas que arrastran dolencias, el director técnico del seleccionado nacional implementará dos semanas de pruebas militares en los entrenamientos y amistosos. Quien no demuestre estar en óptimas condiciones físicas quedará fuera de la lista definitiva.

Kansas, Estados Unidos, 1 de junio de 2026 – La calma inicial del desembarco argentino en suelo norteamericano mutó rápidamente en un escenario de máxima tensión y exigencia médica. El entrenador Lionel Scaloni ha tomado una determinación drástica: las próximas dos semanas serán un banco de pruebas a máxima intensidad. El cuerpo técnico no regalará nada y exigirá a cada integrante para evaluar si realmente pueden competir en la élite, advirtiendo que aquellos jugadores que no se muestren en forma serán desafectados de la delegación definitiva.

El parte médico de la Scaloneta: once piezas bajo la lupa
La preocupación del cuerpo técnico es total. El estado de situación de los averiados es complejo y enciende alarmas en todas las líneas del equipo:
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Lionel Messi: El capitán sufrió una fatiga muscular en el isquiotibial izquierdo jugando para el Inter Miami. Aunque se retiró por precaución ante Philadelphia Union y retomará la actividad pronto, Scaloni lo cuidaría en el primer amistoso ante Honduras este sábado.
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Emiliano «Dibu» Martínez: Tras consagrarse campeón de la UEFA Europa League con el Aston Villa, reveló que sufrió una pequeña fractura en el dedo anular de su mano derecha durante el calentamiento. Llega al límite con los tiempos y se perderá los amistosos previos.
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Cristian «Cuti» Romero: Es una de las mayores alarmas. Sufrió una afección en el ligamento de su rodilla derecha a comienzos de abril ante Sunderland y llegará jugado, casi sin rodaje futbolístico al Mundial.
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Julián Álvarez: No volvió a jugar desde las semifinales de la UEFA Champions League, donde debió salir a los 66 minutos ante Arsenal por una contusión en uno de sus tobillos.
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Leandro Paredes: El capitán de Boca es el último dolor de cabeza. Sufrió un desgarro en el isquiotibial derecho en la entrada en calor ante Universidad Católica por CONMEBOL Libertadores. No jugará los amistosos y peligra seriamente su presencia en el debut.
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Nico Paz: El volante de Como arrastra una pequeña fisura en el borde de la rodilla. Si bien ya no siente dolor, no jugó su último partido liguero para evitar roces que agravaran el cuadro.
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Nico González: El delantero del Atlético de Madrid sufrió un desgarro a finales de abril entrenando. Se perdió la recta final de la temporada y es otro de los futbolistas que llegará sin ritmo de competencia.



Los que traen buenas noticias
Dentro del panorama adverso, el cuerpo técnico respira aliviado por la recuperación de cuatro futbolistas. Nahuel Molina (desgarro en el muslo derecho el 9 de mayo) y Gonzalo Montiel (desgarro en el cuádriceps izquierdo) ya dejaron atrás sus dolencias y están listos para el estreno mundialista. A ellos se suman Lisandro Martínez, totalmente recuperado de una lesión en el sóleo de la pierna izquierda tras completar los 90 minutos de los últimos tres partidos del Manchester United, y Thiago Almada, quien solo presenta una sobrecarga muscular por la fatiga anual y entrenará con normalidad.
La repercusión de cara al debut frente a Argelia
Esta seguidilla de lesiones enciende las alertas para el debut ante la Selección de Argelia. El conjunto africano basa su propuesta en transiciones sumamente veloces, presión alta y un desgaste aeróbico asfixiante. Con un mediocampo diezmado por la posible baja de Paredes y una defensa sin ritmo ante las convalecencias de Romero, Argelia podría usufructuar esas ventajas tácticas si Argentina presenta futbolistas lentos en el retroceso. Es por esto que Scaloni prefiere exigir a todos ahora: los amistosos ante Honduras y los entrenamientos en Kansas determinarán quiénes tienen el físico necesario para defender la corona.
La Scaloneta afronta su prueba más difícil antes de que ruede la pelota. El mensaje de Scaloni es un cable a tierra para un plantel golpeado por la exigencia de la temporada: en el Mundial se juega con el corazón, pero también con el físico al 100%.
