La dirigencia de la «Academia» decidió poner fin al tercer ciclo del ídolo en el banco de suplentes. Los malos resultados en el plano internacional y la eliminación prematura en el torneo local sellaron su salida. Ya suenan los primeros nombres para la sucesión.

Avellaneda, 23 de mayo de 2026 – El fútbol no entiende de gratitud. Pese al amor incondicional que une a Gustavo Costas con Racing Club, la dirigencia encabezada por Diego Milito tomó la difícil decisión de interrumpir su contrato. La seguidilla de traspiés deportivos en un semestre donde la ilusión era máxima terminó por desgastar la figura del histórico referente.

El duro balance de la campaña
El ciclo de Costas en este 2026 se desmoronó en apenas dos semanas. El golpe más letal fue la eliminación de la Copa Sudamericana, quedando fuera de competencia una fecha antes del cierre de la fase de grupos, un objetivo que la dirigencia consideraba obligatorio. A esto se le sumó la caída en el Torneo Apertura 2026, donde la «Academia» se despidió en los cuartos de final, dejando una imagen pálida en cuanto al funcionamiento colectivo.
Los números finales del ciclo:
Bajo la lupa de las estadísticas, el paso de Costas dejó los siguientes registros oficiales:
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Partidos dirigidos: 24
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Ganados: 10
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Empatados: 6
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Perdidos: 8
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Efectividad: 50%
Si bien los números no parecen catastróficos, la contundencia de las derrotas en instancias decisivas y la falta de respuesta táctica ante rivales de menor jerarquía en la Copa fueron los detonantes para que Milito buscara un cambio de rumbo inmediato.
Gustavo Costas: Una vida teñida de celeste y blanco
Nacido el 28 de febrero de 1963 en Buenos Aires, Costas es, para muchos, el «hincha dentro de la cancha». Su historia con Racing comenzó como mascota, luego como alcanza-pelotas y finalmente como el aguerrido defensor que fue capitán y campeón de la Supercopa Sudamericana 1988.
Como entrenador, Costas forjó una carrera de «trotamundos» exitosa, siendo campeón en cuatro países distintos (Alianza Lima en Perú, Cerro Porteño en Paraguay, Barcelona en Ecuador e Independiente Santa Fe en Colombia). Este fue su tercer ciclo en el club de sus amores (1999-2000, 2007 y 2024-2026), reafirmando que siempre estuvo presente en los momentos donde el club más lo necesitó.

¿Quiénes asoman en el horizonte?
Con la salida de Costas consumada, la danza de nombres en la oficina de Diego Milito ya comenzó. La idea de la dirigencia es buscar un perfil moderno, con una propuesta de juego ofensiva y que pueda potenciar las divisiones inferiores.
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Eduardo Domínguez: Es el nombre que genera mayor consenso. Su perfil estratégico y la capacidad que demostró para armar equipos sólidos y campeones lo ponen en la «pole position». Milito valora su seriedad y su manejo de grupo.
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Luis Zubeldía: Un viejo conocido de la casa que siempre dejó un buen recuerdo por su trabajo con los juveniles. Su presente en el exterior lo hace una opción costosa, pero su conocimiento del «Mundo Racing» es un activo que la dirigencia no ignora.
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Matías Almeyda: El «Pelado» representa el liderazgo y la mística que Racing necesita para levantarse. Tras sus exitosos pasos por México y Grecia, el DT ve con buenos ojos un regreso al país, y su estilo de juego ofensivo encaja con la identidad que busca Milito.
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Hernán Crespo: La opción de la elegancia y la modernidad. Crespo siempre estuvo en el radar de la Academia por su propuesta de fútbol total. Tras su salida del fútbol árabe, se encuentra libre y esperando un proyecto serio en Argentina que lo seduzca.
La salida de un ídolo siempre duele, pero en el Racing de Milito la prioridad parece ser la excelencia deportiva por encima del sentimiento. Se cierra una puerta para Costas, pero su nombre quedará por siempre grabado en la historia grande del club.
