Presionado por los intendentes, Axel Kicillof prepara un proyecto para revivir las Policías Municipales en la Provincia de Buenos Aires. El fantasma de la fuerza local vuelve a sobrevolar el Conurbano.

La Plata, 7 de mayo de 2026 – Los Pitufos que parecían ser una etapa cerrada de la seguridad bonaerense se prepara para su relanzamiento. El gobernador Axel Kicillof ha decidido tomar la bandera de las Policías Municipales, cediendo ante el reclamo constante de los jefes comunales que buscan mayor control sobre la prevención del delito en sus distritos.

La presión de los intendentes dio frutos
El pedido no es nuevo, pero la escalada de la inseguridad y la falta de recursos provinciales aceleraron los tiempos políticos. Los intendentes del Conurbano y del interior vienen reclamando una herramienta de seguridad que dependa directamente de sus presupuestos y mandos, argumentando que nadie conoce mejor el territorio que el propio municipio.
Bajo esta premisa, Kicillof prepara un proyecto de ley integral que busca descentralizar parte de la estructura de la Policía Bonaerense, otorgando a las comunas la potestad de gestionar su propia fuerza de cercanía.

¿Vuelve el uniforme celeste?
Es inevitable recordar el año 2014, cuando la entonces gestión provincial lanzó las Policías Locales. Aquellos efectivos, rápidamente bautizados por la sociedad como «Los Pitufos» debido al color celeste brillante de sus uniformes, se convirtieron en un ícono de la gestión de Daniel Scioli.
Aunque en esta «segunda temporada» se espera una formación más rigurosa y un equipamiento moderno, el concepto de «policía de proximidad» sigue siendo el mismo. El debate ahora se centra en quién pagará los sueldos y cómo será la coordinación con la policía de comando centralizada.
Los tres ejes del nuevo proyecto
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Mando dual: Los intendentes tendrían injerencia directa en la diagramación de patrullajes, aunque la capacitación seguiría siendo provincial.
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Financiamiento: Se buscaría un esquema mixto para que el costo no recaiga exclusivamente en las arcas municipales.
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Prevención específica: La fuerza estaría abocada exclusivamente a la prevención y cercanía, dejando las tareas de investigación y alta complejidad a la Bonaerense.

La estructura de la Bonaerense
Para que el lector dimensione la magnitud de la fuerza provincial y comprenda qué piezas se mueven hoy en el tablero antes del desembarco de los nuevos «municipales», es fundamental entender que la Bonaerense opera actualmente como una maquinaria masiva y atomizada. Sin la presencia de aquella antigua policía local de uniforme celeste, la seguridad en los barrios hoy se apoya principalmente en el binomio del Comando de Patrullas, encargado de las cuadrículas preventivas, y las Comisarías de Jurisdicción. Sin embargo, el verdadero brazo ejecutor del Ministerio en las zonas calientes es la UTOI (Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas), una fuerza de despliegue rápido con formación militarizada que ocupa el espacio que antes era de proximidad. A esto se suman los grupos de apoyo como el GAD para allanamientos, la Infantería para el orden público y las unidades de elite como el Halcón, configurando un esquema de más de 90.000 efectivos que, por ahora, dependen exclusivamente de la verticalidad de La Plata y no del pulgar de los intendentes.

El regreso de las Policías Municipales «Los Pitufos» es una apuesta de alto riesgo político. Para los intendentes es la llave del control territorial; para los críticos, es la creación de «ejércitos propios» con poca formación. La pregunta que se hacen todos los bonaerenses es simple: ¿esta vez servirán para algo más que para cuidar las plazas? ¿Las Policías Municipales van a bajar los índices de inseguridad o son solo una herramienta política para los intendentes?