Quiso entrar a robar en una casa de calle Curupaytí, pero el plan falló dolorosamente. Quedó enganchado en la reja, huyó herido y la policía lo fue a buscar al quirófano.

Florencio Varela, 12 de enero de 2026 – El delito duele, literalmente. Un delincuente intentó saltar un portón para robar, pero terminó convertido en un brochette humano. Logró escapar rengueando, pero la herida fue tan grave que tuvo que entregarse a los médicos.

La trampa de hierro

El hecho ocurrió en una vivienda de la calle Curupaytí al 2000. Un vecino escuchó ruidos y vio la escena. El ladrón colgaba de la reja de entrada, enganchado por su pierna izquierda. El dolor lo obligó a forcejear para liberarse. Logró soltarse y emprendió la huida a pie, dejando un rastro de sangre. El Comando de Patrullas llegó tras el llamado vecinal. Se sospecha que este sujeto venía cometiendo otros ilícitos en la zona. Pero esta vez, la suerte se le acabó.


La campera roja lo delató

Los testigos aportaron un dato clave a los oficiales. El delincuente, además de estar herido, vestía una campera roja inconfundible. El GTO de la Comisaría 3ra, bajo órdenes del Comisario Claudio Paez, inició la búsqueda en centros de salud. La intuición policial fue correcta. Un hombre con esas características había ingresado a la guardia del Hospital Evita Pueblo.

Detenido en el quirófano

Los agentes constataron que el paciente tenía una herida profunda en la pierna izquierda. Coincidía perfectamente con el «accidente» de la reja. Fue identificado como Ángel S., de 42 años. Los médicos debieron ingresarlo al área de quirófano para curarlo. Allí mismo quedó a disposición de la justicia. Interviene la UFI Nº 1 de Florencio Varela en la causa.


Entró como ladrón y salió como paciente. Ángel S. pensó que podía burlar la seguridad, pero la reja fue más efectiva. Ahora se recupera de la herida, pero bajo la atenta mirada de la custodia policial.


Sebastian Lopez, columnista local.