A casi dos años del brutal asesinato de Renzo (4), el Tribunal Oral N° 2 de Quilmes juzgará a su madre, Victoria Godoy, y a su pareja, Luis Gallo. El pequeño falleció tras un calvario de maltratos en su casa de El Pato que la autopsia calificó como «de vieja data».

Berazategui, 8 de diciembre de 2025 – El Departamento Judicial de Quilmes se prepara para una de las audiencias más sensibles de los últimos años. Esta semana, finalmente se sentarán en el banquillo de los acusados la madre y el padrastro de Renzo Godoy, el niño de tan solo 4 años que fue asesinado a golpes en diciembre de 2022 en la localidad de Centro Agrícola El Pato. El juicio, que se llevará a cabo los días 11 y 12 de diciembre, promete exponer los detalles de un horror que la comunidad aún no olvida.

El banquillo de los acusados y la farsa del accidente

El proceso estará a cargo del Tribunal Oral N° 2 de Quilmes, con la intervención del fiscal Sebastián Videla. Los imputados, Victoria Godoy (madre del niño) y su pareja Luis Gallo, llegan al juicio bajo prisión preventiva. Mientras Godoy intentó en un principio simular un accidente doméstico, la fiscalía sostiene una acusación mucho más oscura: Gallo sería el autor material de las golpizas, mientras que Godoy es imputada por omisión, al no haber hecho nada para proteger a su hijo. Ambos enfrentan cargos de “homicidio calificado por el vínculo, ensañamiento y alevosía”, delito cuya única pena prevista es la prisión perpetua.

Renzo
El padrastro y la madre detenidos por efectivos de la Comisaría 5ta

El Caso: La autopsia que desarmó la mentira

El horror se desató el 22 de diciembre de 2022, cerca de las 19:00 hs, en una vivienda de la calle 508 entre 616 y 617 de El Pato. Godoy llevó a Renzo a la Unidad Sanitaria N° 11 asegurando que el niño se había resbalado en la bañera en un descuido. Sin embargo, los médicos recibieron el cuerpo ya sin vida y notaron signos evidentes de violencia.

La autopsia posterior fue lapidaria: Renzo no murió por una caída. Presentaba politraumatismos, ruptura de aorta abdominal y un shock hipovolémico causado por golpizas. La médica legista detalló que los hematomas no solo eran actuales, sino que existían marcas de maltratos constantes y de «vieja data». El informe reveló además que otro de los hermanos de Renzo presentaba lesiones similares, confirmando que las agresiones eran frecuentes en el seno del hogar.

Relatos del Calvario: Un sistema que llegó tarde

Tras la detención de la pareja, familiares directos de los niños rompieron el silencio en redes sociales, exponiendo la violencia física y psicológica sistemática que padecían los pequeños. Según denunciaron, Godoy y Gallo mantenían a los niños en un régimen de aislamiento, impidiendo el contacto con el padre biológico y los abuelos paternos.

“Cuando íbamos a verlos, los nenes tenían que estar sentados, no dejaba que nos abracen, parecían soldados”, relató un familiar, resaltando que hubo denuncias previas ante la justicia y alertas del jardín de infantes que no lograron evitar el desenlace fatal. “Mi mamá denunció, mi hermano denunció… siempre hay que esperar que pase lo peor para que se haga algo”, concluyó con impotencia.

Tutores del pequeño Renzo Godoy, cuya vida fue arrebatada a los 4 años.

Duchas de agua fría y el pedido de perpetua

En la causa consta que, además de las golpizas, Renzo era sometido a castigos degradantes como duchas de agua fría. En las vísperas de este juicio, el dolor de sus tíos y abuelos sigue intacto: “Renzo era un nene dulce, con una sonrisa enorme que amaba a sus hermanos. Perdón, mi amor, por no poder sacarte de ahí a tiempo”. Ahora, el peso de la ley deberá decidir si Luis Gallo y Victoria Godoy pasarán el resto de sus vidas en prisión por los tormentos infligidos a una criatura de apenas cuatro años.

El juicio por el crimen de Renzo Godoy es un llamado urgente a la reflexión sobre los mecanismos de protección a la infancia. Mientras la Justicia de Quilmes se encamina a dictar una sentencia que la familia espera sea ejemplar, la memoria del pequeño Renzo persiste en una comunidad que clama para que nunca más se ignore el pedido de auxilio de un niño y su familia.


Sebastian Lopez, columnista local.